Buen viaje


Todos llevamos un mensaje
que debe viajar enormemente,
para llegar a ser leído.

Cielos III


Los jefes del océano


Los Jefes del Océano
Tiburones Toro en Playa del Carmen
Por: Carina Garabato
Fotos: Marimar Ponce

Cuantas veces me habia escuchado decir que nunca iba a bucear.
Cuantas veces me aterrorizaba al ver, en la tele, la gente que buceaba con tiburones.
¡Están todos locos!, pensaba y decia que no, sacudiendo mi cabeza.
Que bueno que uno cambia con el tiempo.
Que bueno que aprendí a bucear, que bueno que bucié con tiburones.


Este fin de año me fui de vacaciones a Playa del Carmen, con la intención de visitar los jardines primaverales de cozumel y tal vez algún que otro cenote.

Cuando me dijeron de la posibilidad de bucear con tiburones, una inyección de adrenalina potenciada con pánico llegó hasta mi cerebro y un SI salió por mi boca. Ya no había vuelta atrás, ya la tarjeta estaba pasando por la maquinita.


Colaboración para Intervalo en superficie y la revista Intervalo de Oceanos

La batalla de los Blogs


Brilloso Brillante ganó una difícil batalla contra un durísimo competidor

¡Gracias a todos los que votaron y los que me siguen!


Alfredo, el tigre hobbit

La Sra. Amaranto


La Sra. Amaranto era una señora muy cuadrada.


No le gustaban los alfajores.


La rueda le parecía el peor invento de todos los tiempos.


Cuando jugaba al ta te tí siempre elegía cruz, sino, no jugaba.


En la época de los lunares, ella andaba de escocés.


No quería vivir en la tierra, ni en ningún otro planeta.


El Señor de los Anillos no le parecía una buena película, es más, decía que era una porquería.


En sus cumpleaños estaban prohibidos los globos y los confites.


Odiaba las paletas y las pelotas.


Ella no andaba con muchas vueltas, pero no podía mirar a nadie a los ojos.



Triste destino el de la Sra. Amaranto,


un día por esquivar una burbuja,


se cayó en un enorme pozo,


y pudo ver como se destrozaba su cuerpo


en millones y millones de bolitas.

La ventana

en esa mañana que dejé de bailar